Una característica que me encanta de los hombres es lo mucho que les gusta jugar al teléfono estropeado.
Ejemplo: Oye llama a tal sitio y pide cita. Y llamo, y me preguntan el motivo, y tengo que preguntar el motivo, y vuelvo al teléfono y se lo digo, y me preguntan otra cosa, y traslado la pregunta, y así hasta el infinito.
La mayoría de las veces tienen que vovler a llamar ellos, sobre todo porque yo no soy "persona autorizada", yo soy plebeya, sabes?
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